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Gimnasio Rizo

Deporte y salud

mes

julio 2013

¿Qué es el miedo y cómo se manifiesta?

El miedo es una de las emociones humanas más primitivas que existen, debido a que está orientado a la supervivencia del individuo, es decir, es una respuesta natural a un desafío.
Se trata de un mecanismo de defensa que genera el propio cuerpo ante situaciones de peligro inminente. En efecto, el miedo nos alerta ante la presencia de riesgos que atentan contra nuestra vida: un perro de aspecto amenazador, el campo abierto durante la noche, un sonido que no sabemos de dónde proviene, un coche que se acerca a toda velocidad.

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Los ejemplos podrían ser miles y, si bien existen acontecimientos que generan temor en la mayoría de las personas, los miedos son algo bastante subjetivo y dependerán de cada persona en particular.
Veamos entonces qué es el miedo y cómo se manifiesta en las personas.

El miedo: respuesta bioquímica y emocional

Dado que se trata de una respuesta natural, innata al ser humano, no existe persona que no tenga algún miedo. Generado por alguna situación particular, inducido por la palabra de alguien o por una película, concebido desde nuestra propia imaginación: el miedo es una reacción a algo desconocido o que puede amenazarnos.
En la actualidad, la psicología y la neurología han clasificado el concepto en dos tipologías o modos de respuesta: bioquímica y emocional.

La respuesta bioquímica generada por el temor es de carácter universal. Ante una situación de peligro, ciertos signos físicos mensurables prueban que tenemos miedo: aumenta inmediatamente el pulso cardíaco y la sudoración, se dilatan las pupilas, al mismo tiempo que se elevan los niveles de adrenalina en sangre, (una hormona que secreta el organismo para controlar el miedo).
En conjunto, estas respuestas bioquímicas se conoce como “pelea o vuela” –en inglés, fight or flight-, proceso complejo y automático gracias al cual el cuerpo se prepara para pelear o huir rápidamente.
En cambio, la respuesta emocional es mucho más personalizada que la anterior. Algunas personas manifiestan adicción a la adrenalina, lo que se refleja, por ejemplo, en la práctica de deportes extremos o la exposición voluntaria a situaciones de riesgo.
Otros, por el contrario, tienen una respuesta negativa ante la sensación del miedo: evitan a toda costa las situaciones de peligro, e incluso tratan de no enfrentarse a ningún tipo de problema.
Las fobias

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De todas formas, puede suceder que la persona no reaccione del modo esperado ante la alarma del miedo, y es entonces cuando debemos hablar de las fobias. Una fobia es una desviación de la respuesta normal ante el peligro.
En este caso, el miedo está dirigido hacia un objeto o situación que no representa un peligro real. A pesar de que quien padece la fobia reconoce que su miedo es irracional, no puede controlar su reacción.

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“Recuerda que la mayoría de los miedos están en tu mente y realmente no existen, una persona sin miedos es una persona libre”
¿A qué le tienes miedo tú? ¿Tienes alguna fobia?

Saludos M.Rizo

Los ocho alimentos ‘quemagrasas’ que aceleran tu metabolismo

Sin llegar a vivir obsesionados por perder peso o saber qué poder calórico contiene tal o cual alimento, sí que nos conviene tener en cuenta determinados alimentos que ayudan a eliminar grasas, ya sea por su poder saciante o porque le dan al botón de activar el metabolismo. Entre los más habituales en nuestra dieta se encuentran las frutas de verano como la sandía y el melón. También destaca algún que otro alimento más lejano en costumbres mediterráneas como el chile picante.

1. Cereales integrales

El cuerpo necesita ingresar una serie de carbohidratos diariamente, los cuales sirven como fuente de energía. Es básico, por tanto, saber que es preferible elegir la versión integral de los cereales que nos encontramos en nuestro día a día para quemar grasas: trigo, avena, arroz, maíz… En todas las dietas y recomendaciones sobre alimentación aparecen los cereales integrales, ya que el cuerpo utiliza el doble de energía a la hora de digerirlos que con los cereales refinados.

Por otro lado, sacian más y contienen elementos nutritivos esenciales como la vitamina E, cinc, magnesio, vitamina B6 y por supuesto fibra. Los productos elaborados con cereales integrales se extienden mucho más allá del pan y los cereales del desayuno: podemos comer pasta integral, arroz, o usar harinas integrales para nuestras recetas.

Otro alimento muy interesante para degustar tranquilamente por el nivel de fibra que aporta (10 gramos por cada 100) y la vitamina E que contiene son las palomitas de maíz, pero solo si compramos el grano y las preparamos en casa. No interesan tanto las palomitas para microondas o las elaboradas en los cines, debido a los aceites u otras grasas añadidas.

2. Carne magra y pescado

Las proteínas que contienen las carnes magras estimulan la activación del metabolismo en su digestión y consumen mucha energía (el 30 por ciento de las calorías que contiene). Se recomienda tomar las piezas de carne que menos grasas contienen como la pechuga de pollo, el pavo, el conejo, o el solomillo y el lomo en la carne vacuno y el cerdo. Es importante retirar la parte grasa que contenga la carne, si no el aporte de lípidos será mayor que el desgaste. Los huevos, por su alto contenido proteínico, cumplen la misma función.La carne magra estimula la activación del metabolismo

Con el pescado sucede lo mismo y además tiene un añadido: los ácidos grasos que contienen algunos de las especies más grasas (salmón, pez espada) son beneficiosos, como el Omega 3. La merluza, el lenguado o el bacalao fresco son ejemplos de pescado magro comunes en los establecimientos.

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3. Lácteos bajos en grasa

Los lácteos descremados aportan vitamina D y calcio, tienen pocas calorías y un gran efecto saciante. Además, de nuevo las proteínas de la leche harán poner en marcha el metabolismo.

4. Té y café verde

Las propiedades del té verde como antioxidante son conocidas, pero a este estimulante se le añade otro compañero con también alto poder antioxidante: el café verde. Esta versión del café común (se trata simplemente del café no tostado) contiene propiedades adelgazantes reconocidas y de hecho en el mercado es difícil encontrar si no es en cápsulas o productos de adelgazamiento con extractos del mismo.

Al igual que con el té verde, los especialistas en nutrición recomiendan la ingesta de entre 2 y 4 tazas de té o café al día para tener los antioxidantes suficientes en una dieta habitual.

5. Lentejas

La cantidad que puede contener una taza de lentejas aporta el 35 por ciento del hierro necesario cada día. Aunque en principio el hierro no se relacione con la grasa, todo tiene que ver con adelgazar y quemar calorías. Como sugiere Tammy Shames, nutricionista y autora de El secreto para adelgazar y Enciende tu metabolismo, cuando falta un nutriente, el metabolismo se ralentiza porque el cuerpo no está recibiendo lo que necesita para funcionar eficientemente.

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6. Chiles o pimientos picantes

El chile, la cayena o los pimientos rojos picantes constituyen un excelente aporte de vitamina C (más antioxidantes), pero además contienen otro elemento no tan conocido por su nombre sino por los sudores que provoca: la capsaicina. El componente activo que da el picante a estos alimentos disminuye los lípidos corporales mediante un mecanismo que motiva la muerte celular de las células grasas inmaduras.

7. Frutas

A las frutas se les atribuye el calificativo de adelgazantes sobre todo porque sacian el hambre y la sed debido a su alto contenido en agua, como la sandía y el melón, por ejemplo. Ambos son bajos en calorías, contienen muchos nutrientes y vitamina C y D.

Además de su poder antioxidante, los cítricos tienen un nivel bajo de azúcarEl pomelo, al igual que el resto de cítricos, son potentes antioxidantes igualmente por su contenido en vitamina C, pero además destaca que es agua en un 90 por ciento. Los cítricos son estupendos quemagrasas por esta razón, pero además tienen bajos niveles de azúcar.

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Otras frutas con poder adelgazante son las que tienen gran cantidad de pectina, que tiene efecto depurativo. Todas las frutas contienen pectina, pero la manzana es la reina de todas junto con los limones, naranjas, mandarinas, arándanos, grosellas, uvas y membrillos, entre otros.

8. El rábano

Un vegetal picante pero también muy utilizado en dietas de control de peso. Para los menos acostumbrados o reticentes a este alimento se puede empezar por colarlo a escondidas en la ensalada. Hay varios tipos de rábanos y entre características se encuentra su alto contenido en fibra y agua y que su nivel calórico es muy bajo.

Saludos M.Rizo

La clave para no engordar no está en la comida sino en cómo y cuándo duermes

El número de horas de sueño está directamente relacionado con el peso corporal.
Cuanto más tarde nos acostemos, más posibilidades tendremos de engordar y más se disparará el apetito por los alimentos con un alto contenido calórico y de carbohidratos, según un estudio llevado a cabo por investigadores del Laboratorio del Sueño y Cronobiología del Hospital Universitario de Pennsylvania, y publicado en la revista Sleep. Los resultados de la investigación demuestran la influencia de la cantidad y calidad del sueño sobre la salud de las personas sanas, que podrían sufrir otra serie de alteraciones metabólicas derivadas de la apnea obstructiva del sueño (AOS), una enfermedad que tiene un fuerte impacto en la calidad de vida.

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El sobrepeso y la obesidad aumentan el riesgo de desarrollar insomnio, ansiedad o estrés. Estos últimos son otros factores que influyen en el aumento de peso, lo que convierte los problemas de sueño en un círculo vicioso que nos llevará a ganar cada vez más kilos. De hecho, la mayoría de personas que sufren obesidad mórbida tienen un grado de prevalencia muy alto de apnea obstructiva del sueño. Los investigadores llegaron a estas conclusiones después de analizar la evolución de un grupo de 225 personas sin sobrepeso, con edades comprendidas entre los 22 y los 50 años, a las que se controló en condiciones de laboratorio durante 18 días consecutivos.El riesgo de obesidad también es mayor cuando se duerme en exceso

A los participantes se les dividió en dos grupos. Al primero se le restringió el tiempo de sueño a cuatro horas por noche (de 04:00 a 08:00 horas), mientras que al segundo grupo se le impuso una duración de diez horas de sueño diarias. El horario de las comidas era el mismo para ambos grupos, aunque también tuvieron la posibilidad de picar entre horas. Como resultado, los participantes del primer grupo aumentaron significativamente de peso, mientras que los del segundo se mantuvieron en sus valores previos al inicio del experimento. El riesgo de obesidad también es mayor cuando, por el contrario, se duerme en exceso.

La falta de sueño hace desaparecer la sensación de saciedad

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Los autores de la investigación advierten en sus conclusiones que una sola noche de desvelo es suficiente para alterar los ritmos normales y tender a comer más alimentos ricos en grasas. El cansancio físico es uno de los efectos más visibles en las personas que duermen mal o poco, pero también lo es el aumento del apetito, principalmente durante las horas nocturnas en las que se está despierto. De hecho, otros estudios previos ya habían demostrado que el insomnio hace que bajen los niveles de las hormonas de la saciedad (principalmente la leptina), por lo que se tiene una sensación de hambre mucho mayor.

El sexo es un factor determinante a la hora de cuantificar el aumento del peso por la falta de sueño. Según los resultados del estudio, los hombres ganaron más kilos que las mujeres, por lo que ellos tienen más riesgo de sufrir obesidad. Una realidad que ya ha sido ampliamente estudiada en hombres que trabajan en turnos de noche.

Los investigadores consideran que en las últimas décadas se han generalizado entre la población los malos hábitos de sueño que, unidos al sedentarismo y a la mala alimentación, perjudican gravemente la salud. El periodo vacacional, en el que suelen sucederse las salidas nocturnas y las comidas copiosas, es una de las épocas del año que más riesgos implica a la hora de ganar peso. Es por ello que se recomienda no alterar demasiado los hábitos alimenticios e intentar dormir las horas suficientes, sobre todo en el caso de los más pequeños, para que no se cronifique el insomnio.

Saludos M.Rizo

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