El origen de la almendra se sitúa en Asia Central y los romanos las consumían habitualmente, y difundieron por Europa y de aquí llegaron a América. Durante la Edad Media se consagraron como ingrediente básico en la elaboración de postres.

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Pero sus virtudes nutricionales son muy reconocidas: mucha vitamina E antioxidante y antienvejecimiento; más de 14 g. de fibra por 100g. para estimular los movimientos intestinales; buenas proteínas vegetales que contienen arginina un aminoácido esencial sobre todo para los niños y combinan muy bien con leche o legumbres; buenisima cantidad de ácido fólico necesario para las gestantes; minerales como hierro, magnesio, fósforo, zinc y calcio.

Cero colesterol, y más de un 50 por 100 de grasas saludables que son un regalo para las arterias y el corazón, de ellas dos terceras partes de ácido oléico (como el aceite de oliva) que ayuda a regular los niveles de colesterol en sangre, y un ácido graso esencial llamado linoléico (omega –6), fundamental para ciertas funciones básicas del organismo. Las almendras son un alimento adecuado para niños en edad de crecimiento (6-8 en la merienda), personas con el colesterol elevado (curiosamente, el turrón hace bajar el colesterol pero engorda), son adecuadas para los diabéticos también en pequeñas cantidades y personas con osteoporosis.

Saludos M.Rizo

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