Cuando corramos cuesta abajo tenemos que intentar que no se produzcan movimientos muy bruscos, que la zancada sea suave, por muy difícil que pueda parecer, ya que cuanto más fuerte sea el contacto del pie con el suelo, más estaremos tirando de los ligamentos que soportan el estómago.
Si tenemos intención de correr rápido o realizar un ejercicio de intensidad elevado, deberemos dejar al menos dos o tres horas después de la comida para evitar correr con el estómago lleno.
Beber a sorbos pequeños mejor que dar grandes tragos.
Si nos da flato, ya no hay vuelta atrás. Deberemos tensar con fuerza la musculatura abdominal, poniendo duro el abdomen como si estuviéramos apretando para hacer de vientre (dicho finamente) además de presionar con la mano la zona en la que localicemos el dolor y flexionar el tronco ligeramente hacia adelante. Repitiendo este ejercicio unas cuantas veces conseguiremos que remita el dolor.

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