La epicondilitis o codo de tenista, se produce por una inflamación de las inserciones musculares en el epicóndilo del codo. El epicóndilo es una prominencia ósea que se encuentra en el extremo distal en la parte externa del hueso del humero. Es una variedad de tendinitis. La epicondilitis lateral también llamada “codo de tenis”, es el término que se utiliza cuando las inserciones musculares en la parte lateral del codo están inflamadas.
La epicondilitis medial, epitrocleitis o “codo de golfista” hace referencia a la inflamación de las inserciones musculares en la cara interna del codo. En ambos tipos de epicondilitis el dolor puede aparecer a nivel de inserción muscular en el hueso del codo o se puede irradiar hacia los músculos del antebrazo y ocasionalmente hasta la muñeca.
La epitrocleitis (codo de golfista): Es una inflamación de la epitróclea (prominencia ósea que se encuentra en extremo distal en la parte interna del hueso del húmero) y de los tendones (palmar mayor, palmar menor, flexor superficial de los dedos y cubital anterior) que se insertan en él.

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¿Por qué se produce una epicondilitis?
No se sabe la causa concreta, pero sí existen unos factores predisponentes o factores de riesgo:
Movimientos repetitivos que por sobresolicitación ocasionarían irritación e inflamación del epicóndilo, tareas de hogar (limpiar cristales, barrer, planchar), cargar con maletas, uso del ratón del ordenador.
Vibraciones: trabajos con maquinaria que provoquen vibraciones (martillos, taladradores).
Mala técnica deportiva en la ejecución de los movimientos, golpe del revés defectuoso en el tenis: movimientos repetitivos de extensión de codo asociada a una extensión de muñeca provocaría una inflamación e irritación del epicóndilo.
Traumatismos por caída o por un golpe directo sobre el epicóndilo o la epitróclea puede causar epicondilitis y epitrocleitis respectivamente.
Material inadecuado para la práctica deportiva:
• Raqueta: demasiado pesada o ligera.
• Las cuerdas de la raqueta deben tener una tensión correcta.
• La empuñadura demasiado grande puede predisponer una epicondilitis.
El calzado: Aunque pueda parecer extraño es también un factor a tener en cuenta, ya que un calzado inadecuado puede provocar una alteración postural de todo el cuerpo y repercutir en el codo pudiéndose ocasionar la epicondilitis.

Tratamiento en fase terapéutica y preventiva
Protección que incluye:
• Reducir las actividades causantes del dolor.
• Modificar aquellas actividades que agraven el dolor.
• Disminuir el tiempo o intensidad de la actividad.
• Realizar descanso y estiramientos.
Otros métodos de protección son la utilización de una cincha que se colocará en la parte anterior al epicóndilo, también se puede utilizar una codera elástica o una férula de muñeca.
Tratamiento fisioterapéutico mediante aparatos
• Microondas.
• Ultrasonidos.
• Láser
• Crioterapia (frío), aplíquese hielo después de los periodos de ejercicio/trabajo para reducir la inflamación y conseguir un alivio temporal del dolor. Para la aplicación del hielo, puede ser mediante un spray especial que producir frío o si no se coloca rodeando el codo y el antebrazo con una tela humedecida y colóquese una bolsa de hielo triturado sobre ésta. Mantener el hielo durante 15 – 20 minutos, cada 3 horas, no aplicar si aumenta el dolor.

Tratamiento fisioterapéutico manual
Mediante estiramientos y ejercicios de potenciación de los músculos y tendones afectos.
Generalmente esto se hace después de que los pases anteriores han conseguido que disminuya el dolor. En algunos casos cuando el dolor no mejora, un programa de fortalecimientos conducirá a la resolución completa de los síntomas.
Ejercicios para una epicondilitis/epitrocleitis
Ejercicios de estiramiento de la musculatura epicondílea (con el codo en extensión, antebrazo en pronación realizamos una flexión de muñeca y mantenemos esta posición de estiramiento durante unos 15 – 20 segundos realizando de 3 a 5 repeticiones y al menos 3 veces al día.
• Ejercicios de estiramiento de la musculatura epitroclear (con el codo en extensión, antebrazo en supinación realizamos una extensión de muñeca y mantenemos esta posición de estiramiento durante unos 15 – 20 segundo realizando de 3 a 5 repeticiones y al menos 3 veces al día.
• Ejercicios de fortalecimiento de los flexores de codo: realizamos una flexión con el antebrazo en supinación y luego con el antebrazo en pronación. Realizamos 2 – 3 series de 10 – 20 repeticiones y al menos 3 veces al día.
• Ejercicios de fortalecimiento de los extensores de codo: realizamos una extensión con el antebrazo en supinación y luego con el antebrazo en pronación. Realizamos 2 – 3 series de 10 – 20 repeticiones y al menos 3 veces al día.
• Ejercicios de fortalecimiento de los flexores de muñeca.
• Ejercicios de fortalecimiento de los extensores de muñeca: realizamos una extensión de muñeca con el antebrazo en supinación. Realizamos 2 – 3 series de 10 – 20 repeticiones y al menos 3 veces al día.
• También es recomendable los ejercicios de pronosupinación del antebrazo (realizar supinación y pronación alternadamente).
Estos ejercicios que se han descrito se pueden realizar con la ayuda de mancuernas (pesas).
Ocasionalmente es necesario la cirugía si la epicondilitis no responde al tratamiento conservador. La técnica no es tan eficaz como muchas otras intervenciones y no se recomienda a menos que se haya completado un programa adecuado al tratamiento no quirúrgico.

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